Las vías de administración rectal y vaginal se usan para la administración de fármacos tanto local como sistémica y pueden ofrecer algunas ventajas únicas. Las vías rectal y vaginal pertenecen a las vías transmucosas de suministro de fármaco y por lo tanto ofrecen la ventaja de evitar el metabolismo de primer paso. Las mismas son empleadas en la administración sistémica de fármacos cuando la vía oral no está disponible, o cuando el fármaco considerado no es adecuado para la administración oral, sin embargo, son relativamente menos populares debido a su naturaleza rectal-genital, lo que influye directamente en aspectos relacionados con la privacidad.